Cuenta regresiva para Emma en el Gran Rex


lunes, 21 de julio de 2008

"No siento que siempre haya que cantarle al desamor"


Una vez que Illya Kuryaki & The Valderramas se convirtió en un grato recuerdo, una de sus mitades creativas, Emmanuel Horvilleur, comenzó a edificar una carrera solista que, sin prisa pero sin pausa, está yendo de menor a mayor. Con algunos vestigios de su exitosa experiencia junto a Dante Spinetta, en 2003 lanzó Música y delirio y dos años después dejó aflorar su faceta más rockera y se mostró como un orfebre de canciones a tener muy en cuenta de la mano de Rocanrolero.


Ampliando aún más su paleta de colores musicales, pero siempre manteniendo un respeto casi supremo por la canción y una lírica adicta a lo sexy, ahora regresa con Mordisco, su tercer trabajo discográfico que habla a las claras de su madurez como músico y compositor. Quizás el mayor atractivo de este flamante álbum descanse precisamente en la variedad de estilos que le dan vida. Del irresistible pulso funky disco que destila “Radios”, a la bellísima balada “19”, en la que participa Gustavo Cerati como invitado estelar, los once temas hacen escala en el soul, el pop, el funk, el rock y la música electrónica, logrando la difícil misión de que el interés jamás decaiga.


Emmanuel conto sobre el proceso creativo de un álbum ecléctico, sensual, fresco, entretenido y con el que asciende un importante peldaño en una carrera solista no demasiado extensa pero plena de intensidad y de canciones de muy buena factura.


¿Si Rocanrolero fue tu disco de rock, Mordisco es tu trabajo más completo musicalmente, dado que en él conviven elementos del rock, el funk y la música electrónica?

-La elección de los temas para este disco fue bastante crítica. Hasta último momento no supe bien cuáles incluir. Arranqué grabando dos tandas de ocho temas cada una. De la primera, quedaron tres seleccionados y de la segunda fueron apareciendo canciones que terminaron siendo claves en el disco, por ejemplo “Tu hermana”, “Hola” y “Llámame”. Es decir, fue un trabajo grande en cuanto a la elección y lo que queda siempre es, en definitiva, lo que uno quiere contar. Así como un director de cine filma y va cambiando los climas en diferentes escenas, yo intenté plasmar esa variedad con cada una de las canciones. Mordisco, obviamente, encierra ese chiste de que es un álbum un poco más disco. De todos modos, no todo el álbum es bailable.


¿Es verdad o es un mito aquello del síndrome del tercer álbum? ¿Sentiste esa cosa definitoria mientras grababas Mordisco?

-Eso ya lo viví con Kuryaki cuando grabamos Chaco. Tuvo un carácter definitorio porque era nuestro tercer disco y, por suerte, al menos en Argentina, fue nuestro trabajo más exitoso. En realidad, pienso que todos los discos son definitorios porque quedan para siempre. Además, cada vez que grabo, quiero que ese álbum quede bueno y eso ya es una presión grande. No soy un perfeccionista pero busco que cada disco mío que aparece me represente musicalmente.


¿La escasa presencia de hip hop en tus trabajos obedece a que ya no te seduce más como género o a que pertenece a tu pasado musical?

-El hip hop me encanta, es una música que sigo escuchando y sé que puedo hacerla bien. Pero no me divierte mucho hacerla solo. Es una música que para componerla requiere mucha ida y vuelta; con Dante (Spinetta) íbamos tirando frases y se armaba como un ping pong lírico muy interesante. Ahora perdí un poco ese gusto. Si alguna vez me junto de nuevo con Dante, me encantaría hacer cosas de hip hop porque, de hecho, él es muy bueno en ese rubro.


¿Estás atento a las nuevas tendencias musicales o a la hora de componer o buscar inspiración preferís refugiarte en clásicos como Los Beatles, Stevie Wonder o Lenny Kravitz?

-Es verdad que por momentos puedo llegar a tener un sonido clásico, influenciado por la gente que vos decís. Aunque también estoy atento a lo que va surgiendo, no por una postura snob sino porque muchas veces salen cosas muy inspiradoras: algún sonido de teclado distinto, la manera de grabar las baterías. Hay que buscar porque lo nuevo que está en vidriera no sé si me representa tanto. Aprovechando mi viaje a New York para mezclar el disco, me compré algunas cosas que acá aún no se conocen: me encanta que salgan cosas nuevas que suenen interesantes


Lo que sí se mantiene en tus letras es ese halo de erotismo y sensualidad, como por ejemplo en “Pago la noche”, “Tu hermana” y en el título del álbum…

-Es parte mía. Es una cosa que capaz se alimenta por la cadencia de la música que toco, por los shows en vivo. Me divierte escribir sobre lo sensual o sobre las relaciones humanas que cargan con el erotismo y con cierta cosa perversa. Relaciones de pareja o desparejas (risas). Por otro lado, también me río de eso mismo. Tal vez, un tipo que escribe así está más emparentado con la figura del cantante melódico tradicional. Sin embargo, yo soy un músico de rock que no siente que haya que cantarle siempre al desamor, a la tristeza o sobre temas sociales, que a veces me parece un poco hipócrita. Algunos lo hacen muy bien y les creés, pero en otros sentís que están buscando hablar de determinados temas para vender más.


¿Cómo surgió lo de grabar el tema “19” a dúo con Gustavo Cerati?

-Cuando Tweety Gonzálezterminó de coproducir mi disco anterior, se puso a trabajar en Ahí vamos, de Gustavo. Entonces ahí nos empezamos a frecuentar y le presté un par de bajos para la grabación. Cuando empecé a preparar este disco, entre los primeros temas estaba “19”, cuya melodía me llevaba hacia la guitarra y la voz de Cerati. Sin decírselo, se lo hice escuchar a Tweety y él me dijo: “Este es un tema para Gustavo. Lo tenés que grabar con él”. Así que Gustavo no sólo aceptó sino que se involucró en el tema de una manera completa, tanto desde la guitarra como agregando unas voces que quedaron buenísimas.


¿Estás conforme con el desarrollo de tu carrera solista, considerando que das la imagen de alguien que no se desespera por recuperar esa popularidad que conociste bien de cerca con Kuryaki?

-Sí, porque donde pongo toda mi atención es en hacer buenos discos. Después hay aspectos en donde sé hasta dónde puedo llegar y, estando en una compañía multinacional, está en ellos difundirme. Yo estoy muy tranquilo: grabo cada dos años y creo que son discos parejos, que tienen un cierto nivel y están construyendo una obra, que me parece lo más importante. Obviamente, hay asignaturas pendientes como salir a tocar al exterior. Pero como mi música es muy viable no lo veo como algo imposible.

No hay comentarios: