Cuenta regresiva para Emma en el Gran Rex


sábado, 5 de julio de 2008

Juego al rock & futbol


A un mes de que Emmanuel Horvilleur entregara a su casa discográfica su tercer álbum solista, Mordisco, el rockero y su productor Rafa Arcaute se enfrentaron a una atractiva propuesta: La posibilidad de viajar a Rusia para jugar en una especie de Mundial de Futbol de músicos y actores

Sin pensarlo mucho, y a pesar de la presión que representaba para el ex Illya Kuryaki and The Valderramas, entregar a tiempo su nuevo material discográfico, el músico aceptó ir a Rusia a jugar futbol.


“Teníamos 15 días para terminar el disco e ir a mezclar, pero decidimos ir, porque pocas veces puedes ir a Rusia a jugar futbol, así es que nos fuimos y jugamos. Había gente interesante y divertida como los Gipsy Kings, y algunos actores de telenovelas brasileñas”, narra Horvilleur, en entrevista. Su gusto por el futbol funge como puente para que Horvilleur hable sobre Mordisco, material que contó con la participación de Gustavo Cerati en la canción “19”, y que lo trajo a México seis años después de separarse de Dante Spinetta, su camarada en Illya Kuryaki. Dicho reencuentro con la audiencia mexicana se efectuó hace un par de semanas en la novena edición del Festival Vive Latino, en la que sorpresivamente Horvilleur y Dante se reunieron por algunos minutos para recordar viejas glorias de IKV.


—De no haber sido rockero, ¿te habría gustado ser futbolista profesional?

—Me gusta más ser rockero, pero me encanta jugar futbol. Hay futbolistas profesionales que se han aburrido, es un poco ‘chato’ ese mundo, en el artístico se puede festejar y pasarla mejor (risas).


—Mencionaste que en el ambiente de la música uno la pasa mejor, pero la vida de un rockstar también cambia, ¿cómo se ha modificado la tuya?

—Obviamente soy un músico, y muchas veces los músicos tenemos ese poder de mostrarnos de tal manera en las canciones, o de otra, a veces falseamos, pero sí, en estos 10 años, saqué tres discos, toqué mucho en la Argentina. No paré. No tuve la posibilidad de salir al exterior nunca, más que a Paraguay o a Uruguay, así es que era una asignatura pendiente venir a México. “Tuve un hijo (André) que fue un poco producto de mi vida en el rock… a mi mujer la conocí con el primer disco solista, cuando salió, y, bueno, ahora estoy separado de su mamá”.


—‘Chaco’ representa una joya del rock latino de los 90, ¿cómo lo percibes tú, 10 años después?

—Yo creo que hay que buscar, porque siempre hay cosas buenas “Todo tiempo pasado fue mejor, mañana es mejor”, dice Luis Alberto Spinetta. A veces me llega la sensación de lo que pasó, yo siento que hasta con Illya Kuryaki se armó un mito. Cuando nos separamos en argentina, no se si IKV estaba viviendo su mejor momento, iba bien, pero creo que ahora como solista he superado algunas cosas.


Cuando venimos por primera vez a México, nos tocó actuar con Molotov y Control Machete, dos bandas que después fueron pilares en México, y en América Latina, entonces sí, Chaco fue un disco muy importante. Cada vez que lo pongo, y lo escucho, me gusta el sonido que tiene, que es muy de una época.


IKV como todo un concepto, tuvo una manera de hacer música, pero también de hacer videos, de hablar en las entrevistas, y ahora es otra manera. Fueron 10 años de mi vida, Emmanuel es otra manera, es diferente.

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